cuando antonio volvió el domingo a casa despues de misa (antonio era el reputado organista de la concatedral de santa maría de todos los dolores) se encontró con una escueta nota en el mueble del recibidor:
"antonio, siento comunicarte esto así, pero te dejo, no soy feliz, tengo la sensación de que conmigo nunca aciertas con la tecla correcta"
- antonio, des-concertado, ni siquiera fue capaz de improperiar
Qué bueno!
ResponderEliminarQué difícil es dar con la tecla "adecuada" y qué jodienda cuando tocas una y nunca suena...
(me encantan tus imagenaciones! como me gustaban también tus audiopoemas).
gracias! viniendo de ti es todo un halago. hace ya tiempo que incluí todos los audiopoemas en la categoría general de "cuentos", para tratar de simplificar las etiquetas del blog, pero es verdad que tenían su propia identidad sonoro-textual. a ver si me sale alguno bueno próximamente!
ResponderEliminarYo ya parezco Antonio.
ResponderEliminarDespués de lo de ayer... creo voy a pedir asilo en la conchinchina.
Muy bueno y directo el texto. Todos alguna vez hemos sido el tal Antonio.
Saludos!
Antonio nunca imaginó que su mujer tuviera aún más teclas que el órgano de la concatedral...
ResponderEliminarPues chico... un par de tacos y te quedas de un relajado...
ResponderEliminarBesicos
Es que por muy buen pianista que seas, no quiere decir que sepas tocar el sexo, digo saxo.
ResponderEliminarbuenos días, raúl.
tus imagenaciones siempre me sorprenden agradablemente :9
Uff, qué mal se me da tocar el teclado.
ResponderEliminarMuy bueno el texto y muy buena la fotografía.
ResponderEliminarA veces cuesta dar con la tecla adecuada para no desconcertar a nadie.
Un besazo, niño.
la mujer de Antonio sí que sabe poner el dedo en la tecla, digo en la llaga.
ResponderEliminarGenial la unión texto-imagen.
Buen día!
La tenia siempre en solfa y al final piano piano...hizo una fuga en mi menor
ResponderEliminarbuenísimo!
ResponderEliminarPobre Antonio,
quizá para él,
era como seguir currando... :(
un abrazo con solecito desde aquí,Raúl!
Pianista a tus teclas, cuando las teclas de tú vecino veas tocar pon las tuyas a afinar.
ResponderEliminarjajajajajja, pobre desconcierto el que tendría Antonio. Es que acertar con la tecla exacta es difícil (más que tocar el órgano en la concatedral:)))).
ResponderEliminarTe felicito por tus imagenaciones, es de lo mejor de internet. Me río mucho. Besos
Pues problema de ella... Tengo la sensación... tengo la sensación... bah... Hoy en día son tan complicadas las féminas que no saben ni que sensación han de tener.
ResponderEliminarYo creo que Antonio, visto lo visto, sabe muy bien qué teclas tocar, y si ella no es feliz, será que está desafinada... qué coño! qué ganas de echar siempre la culpa a los demás!! agss
Ahí dejo mi aportación improperiosa, a ver si así se anima Antonio, el pobre...
Si es que el desconcierto campa a sus anchas... Con lo bonito que es dejar que suenen las melodías... aissss
Mu bueno Raúl. Es que la teclita, ya se sabe, a veces hay que aporrearla, pero otras hay que hacerla vibrar sin tocarla. Un poco de sentimiento, Antonio! ABrazo!
ResponderEliminarmi vida! Me encanta esta sonrisa instalada en mi cara luego de leerte!!!!
ResponderEliminarjajaja, genial!
ResponderEliminarjajajajajjaj
ResponderEliminarY luego hay quien se atreve a decir
que las mujeres somos complicadas...